I just want it all to stop
Un, dos, tres, un dos tres, izquierda, derecha, respira; inhala, nariz, exhala, boca, un, dos, tres, un, dos, tres. La rutina mientras corría era muy sencilla y aún así me costaba realizarla. Conocía a la perfección las calles por las que andaba, mi casa no estaba en ese lugar, y aún así conocía cada rincón. Un, dos, tres. Concentrado en terminar la rutina, un mensaje roba mi atención.
- Hola, eres el niño lindo que ya he visto y siempre he querido conocer.
En ese momento, yo no sabía que eras el chico más guapo que yo nunca debí conocer.
Me invitó a algo a lo que nunca puedo negarme, un cigarro. Claro, porque fumar un cigarro luego de correr es mi actividad favorita.
Llego al lugar acordado, no hay nadie, me asusto, cinco minutos, no llega, me asusto más, volteo, izquierda, derecha, respiración exasperada, diez minutos, cinco más o me voy, respiro, y de pronto, del otro lado de la calle, te encuentras sentado, justo frente a mi, Dios, que guapo eres, con esa pinta fachera; quién diría que esa sudadera se convertiría en mi favorita, cruzo la calle para llegar hasta a ti, que no note que estoy nervioso.
Que lindo soy, dices. Ya te había visto antes por aquí, ¿vives cerca?,¿qué hacías en la app?, ¿tienes novio?, ¿estás en busca de uno?, me gustas, quiero conocerte, ¿te gusto?, ¿quieres conocerme?, de verdad quiero ser tu novio, ¿lo intentamos?, di que si y soy completamente tuyo.
Tenía mucho tiempo sin que alguien se interesara tanto así en mi, creo que tal vez eso fue lo que me atrapó, no eras alguien convencional y tus historias por más exageradas que fueran, me gustaban. Adelante, atrás, adelante, atrás, nos balanceamos en el columpio mientras nos observabamos.
Dije que si, si a tu propuesta. Dije que si a enamorarme de ti. Dije que si a la persona que me iba a traicionar. Dije que si a que me rompieras el corazón. Dije que si a perdonarte. Dije que si. Si alguien me lo hubiera advertido, si alguien se hubiera apiadado, por que tu no, tu no tuviste piedad conmigo. Tu manera de amar, la odio.
Nunca había disfrutado tanto fumarme un cigarro con alguien. El tuyo de menta, eran tus favoritos.
Te acompaño, dijiste, no quiero que regreses solo, anda con cuidado siempre, por favor.
Ni mi corazón ni yo podíamos respirar bien, estábamos flechados por él, intentaba rozar mi mano con la tuya para que la tomaras, entrelazar nuestros dedos era lo que más quería, sentir un poco de tu calor mientras andabamos bajo la luz de la luna; luna de la que decías ser hijo y que siempre amaste observar y adorar, aún lo recuerdo bien, llegamos a una banca, que parece estar hecha justo para los enamorados, dos arboles no muy grandes, a los lados, y la luna, de nuevo, tan brillante, iluminándonos, justo encima de nosotros.
La calle en silencio, uno al lado del otro, corazones palpitando rápido, te miro, y me enamoro. Me recargo en tu hombro, me buscas la boca con tu boca, no me dejo, la sigues buscando, llegas a ella, paras cuando estan de frente, respiras profundo, te vuelves a acercar, tus labios tocan los míos por fin, me besas, te beso, con lentitud, distrutándote, tus labios son delgados, pero es el mejor beso que he tenido en años, no paramos, tu boca, me encanta, paramos, nos quedamos ahí un momento, reímos un poco, con vergüenza, vuelvo a recargarme en tu hombro, y ahí me quedo, ninguno de los dos dice algo, el momento perfecto.